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Cuatro patas para una mesa o cómo diseñar una clase

Juanjo Vergara, pedagogo y autor de SM, reflexiona sobre los elementos que sostienen a una clase completa, equilibrada y memorable.

 

Juanjo Vergara es experto en metodologías activas y autor de los libros de SM, Narrar el aprendizaje y Aprendo porque puedo. Es pedagogo enfocado en organización y dirección de centros educativos y especialista universitario en animación sociocultural y educación de adultos. Además es profesor titular de la especialidad de Intervención Sociocomunitaria y maestro en excedencia en la Comunidad de Madrid.

 

El siguiente texto corresponde a un extracto de la conferencia que Vergara impartió en abril de 2018 como consecuencia de la celebración del encuentro ACTIVA organizado por la Fundación SM en España. 

Hay aprendizajes que no sirven para nada

Me pasó una cosa interesante cuando tenía 14 años. Don Francisco, mi profesor, termina la clase y me dice, ‘bueno Juanjo, mira te voy a decir una cosa que te va a solucionar la vida. Te voy a decir lo que tienes que aprender para tener la vida resuelta: lo que tienes que hacer es aprender mecanografía’. Lo malo es que también se lo dijo mi madre, y entonces pasé tres años de mi vida peleándome con una Olivetti gris, yendo todos los años a la calle del codo, en donde me daban un sello cada año. Al cabo de tres años me dijeron, ‘ya eres un experto mecanógrafo’, así que tienen ante ustedes un experto mecanógrafo.

 

¿Saben para qué me ha servido esto? Para nada, no me ha servido absolutamente para nada en la vida. Luego llegaron los ordenadores y hay gente que dice ‘¿no escribes más deprisa en el ordenador?’ Pues la verdad es que no. La enseñanza tradicional defiende un modelo de acumulación de contenidos y no se centra en lo que realmente es necesario saber.

 

Las cuatro patas para diseñar una clase

 

Cuando un profesor prepara una clase tradicional se pregunta ‘¿Qué es lo que quiero enseñar? Qué ideas, qué conceptos quiero enseñar, y no se pregunta si son importantes. En la enseñanza tradicional se diseñaban las clases pensando en conceptos, pero las que han permanecido como un recuerdo realmente enriquecedor no tenían tanto que ver con esto. A mí me gusta decir que una buena clase o el aprendizaje es como una mesa. Y las mesas no tienen solamente una pata.

 

Normalmente diseñamos nuestras clases pensando en una pata: la pata de las ideas o de los conceptos. Pero necesitamos más patas y yo creo que con cuatro patas se sostendría:

  1. Una son las ideas y conceptos que se quieren transmitir.
  2. Otra son las relaciones. Hoy en día sabemos que aprendemos mejor juntos que en solitario y para comprender esto no hacen falta grandes teorías. Lo sabemos si aprendemos cómo vivimos en comunidad. Cuando preparamos una clase no solamente deberíamos de pensar qué ideas quiero transmitir, sino además poner encima de la mesa: ‘¿qué van a hacer mis alumnos juntos?’
  3. Hay otra parte que me parece muy interesante a la hora de diseñar las clases que tiene que ver con las emociones. Hoy lo tenemos ya claro: si no existe un vínculo emocional con el contenido, este desaparece de nuestra cabeza automáticamente. ¿Cómo voy a despertar las emociones en el diseño de mi clase? ¿Cómo voy a atender al mundo emocional?
  4. La última pata es el cuerpo: es actuar, es hacer. Y hacer no solamente en el sentido de hacer físicamente, sino de hacer con las ideas, hacer cosas con aquello que estoy aprendiendo.

Si planteamos nuestras clases en base a esta mesa de cuatro patas, probablemente nos podríamos acercar mucho más a un aprendizaje completo y equilibrado.

 

Piensa en las asignaturas de educación física, plástica y música: son las clases a las que todo el mundo va contento. Es necesario tener en cuenta que son las que tienen en su ADN las cuatro patas de las que hemos hablado. Todas trabajan con conceptos, pero además todas provocan emociones, todas las hacemos juntos y en todas, además, hacemos cosas con el cuerpo.

 

Necesitamos nuevos métodos

 

¿Qué características deben de reunir todas las propuestas didácticas para que realmente generen un cambio en enseñanza y no se queden simplemente en una especie de batería de nuevas modas que se va sucediendo una otra y que nada cambia la enseñanza? 

 

En mi opinión, las propuestas que se hacen deberían de atender a la utilidad de concretar. Esto, en el diseño didáctico, supone aprender a hacernos una segunda pregunta cuando diseñamos las clases: ‘¿Para qué le va a servir al alumno?’

 

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